Matanzas llama la atención desde el primer momento. Su nombre rememora su historia y orígenes. Durante la colonia, esta bahía fue escenario de la caza y procesamiento de lobos marinos frente a los islotes Lobos y Pájaros. Más tarde fue puerto de carga del centro del país, hasta que el terremoto de 1906 lo destruyó. Piratas, ejércitos, franciscanos y Darwin pasaron por aquí. Hoy, Matanzas es otra cosa.
Sus condiciones son únicas. La playa de arena gris, el viento constante del sur y la geografía de acantilados que la rodea crean condiciones de clase mundial para el windsurf, el kitesurf y el surf. Desde 2017 es sede anual del Mundial de Windsurf — el primero en realizarse en Chile — y este 2025 será escenario de la gran final del circuito mundial. Los mejores riders del planeta eligen Matanzas temporada tras temporada. Roca Cuadrada, al norte, es el reef break de referencia para surfistas de alto nivel.
Pero Matanzas no es solo deporte. Es un pueblo de pocas cuadras y mucho carácter, con gastronomía local en su caleta de pescadores, alojamientos frente al mar, tiendas de artesanía y una comunidad de creadores y emprendedores que está transformando el destino con propuestas cada vez más diversas. Los cerros verdes, los pinos y el azul intenso del Pacífico compiten en cada postal. Un lugar donde conviven las familias, los deportistas y los viajeros que buscan algo distinto en la costa de O'Higgins.
Ven a Matanzas y descubre por qué este pueblo de historia larga y viento poderoso es el corazón del turismo activo y la vida costera de Navidad.
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